MAGAZINE ANIKA CINE
 

50 EDICION DEL FESTIVAL INTERNACIONAL DE CINE DE SAN SEBASTIÁN
 

WHALE RIDER
Dirección: Niki Caro
Intérpretes:
...por Rubén Corral
 

El primer film de la directora neozelandesa Niki Caro, “Memoria y deseo” (Fear and desire, 1999), ofrecía un nivel de expectativas respecto al cine que podría facturar esta joven. Con “Whale rider”, las esperanzas se vienen abajo. Esencialmente porque no se percibe la profundidad y la capacidad para hacer un cine mínimamente estimulante, creativo que sí recordábamos de “Memoria y deseo”.

En “Whale rider” encontramos una película mucho más plana en la realización, mucho más asentada en las bases de un cine convencional que persigue su comercialización más que la satisfacción de determinadas perspectivas creativas personales. Si quieren, artísticas. No se las pediríamos a Caro, es necesario hacer hincapié en ello, si no las hubiera mostrado tan fehacientemente en su primer trabajo.

La historia, que también nace de Niki Caro, adaptada de una novela publicada por un maorí, sí que incluye algunos apuntes interesantes. Partiendo de que nos encontramos ante una historia que podríamos etiquetar como “de superación personal” –la de una niña que es el último eslabón de la dinastía de líderes maoríes que, hasta entonces, eran exclusivamente hombres-, lo que redunda en beneficio de la película de Caro es el tono otorgado a la misma. El volumen de épica con que se imbuye la historia llega a tales niveles que alcanza categorías religiosas. Y Niki Caro no escatima detalles a la hora de subrayar –incluso en demasía- los mimbres mesiánicos de su film: en la manera en que la pequeña Pai rescata a una ballena que nadie ha conseguido devolver al agua o en la forma en que se enfrenta a todas las decisiones integristas que toma su abuelo, último patriarca de su pueblo. Además, tampoco falta, tras las fases de aprendizaje y prueba –el eterno “viaje del héroe” de Campbell- una auténtica resurrección prácticamente bíblica a cargo de la joven líder.

En ese sentido, “Whale rider” logra diferenciarse del resto de producciones de similares intenciones, que pasan por enunciar críticas contra tradiciones fácilmente criticables: por sexistas, por integristas, por intransigentes. Se me ocurre que todos esos escollos a este tipo de prácticas suelen tender hacia la reforma de las propias tradiciones, hacia su adecuación a los tiempos, lo que no deja de esconder una tremenda carga de hipocresía, ya que una tradición únicamente lo es en tanto ha sabido mantener, a lo largo del tiempo, su validez (como unificador de un grupo social o como terapia), en tanto que si su aceptación ha variado, hacia lo que se debe dirigir la crítica es a la creación de nuevas ideas. En “Whale rider”, al enfrentarse Caro a una religión –con lo que de respaldo social entraña-, la profundidad de sus críticas tiende a cero, pero el tono con el que las efectúa –y que potencia con el uso de una partitura excelente- logra impulsarlas por encima de la media.

Pese a todo, Caro no logra su cometido y, si a lo largo del film, sigue habiendo momentos de entretenimiento asegurado, no se deben al motivo esencial del film. A mi entender, por lo tanto, el segundo largometraje de Caro resulta fallido.
 

Rubén Corral
 

[volver a CRITICAS]


(c) Críticas aportadas por LaButaca.Net en colaboración con Anika Cine Magazine.

[PORTADA]
 

   
(C) Anika Cine. Todos los derechos reservados a Ciberanika.com. Espacio cortesía de UtopiaSoft.Net.
Si sólo ves un frame, pincha AQUI.