MAGAZINE ANIKA CINE
 

50 EDICION DEL FESTIVAL INTERNACIONAL DE CINE DE SAN SEBASTIÁN
 

ALL OR NOTHING (Todo o nada)
Dirección: Mike Leigh
Intérpretes: Timothy Spall, Lesley Manville, Alison Garlan, Ruth Seen...
...por Mateo Sancho Cardiel
 

Constante en sus inquietudes, en sus retratos crudos de la realidad de las clases medias-bajas de Inglaterra, Mike Leigh ha presentado su nueva película, “Todo o nada”, un relato social que prescinde de toda técnica narrativa, incluso del ritmo, para, por su sobriedad y su perfecto verismo, rozar el documental y remover nuestros estómagos con una fría contención.

Es esa contención, esa visión tan real como la vida misma, que se deshace de cualquier triquiñuela cinematográfica, lo que convierte “Todo o nada” en un filme tremendo, grandioso en unas propuestas que se encuentran en el extremo opuesto al entretenimiento. La cámara de Leigh es una mirada gris, abúlica, desesperada por la existencia de rutinas tan dolorosas, escalofriantes y oscuras como las de Penny, Phill, Cécile, Maureene, Donna, Carol o Ron, por citar sólo los más representativos. Una comunidad de vecinos que vive en sus deprimentes moradas y que siguen en su vida por pura inercia, por una falta de oportunidades y de motivaciones que no alimenta el optimismo y deja los lazos familiares, el cariño, el apoyo y el amor en un estado latente. Durante más de dos horas, pasean por la pantalla la desgracia y el horror humano sin ningún propósito de cambio, sin ninguna luz que aclare sus vidas. Y sufrimos con ellos porque nos damos cuenta de que aquello existe, es auténtico. No es ningún guión dramatizado, sino una tragedia diaria que, además, no tenemos tan lejana, es consecuencia del mundo en que vivimos y del que todos somos partícipes.

La técnica de Leigh, consistente en dar unos esbozos mínimos de la historia para que luego ella se embadurne de normalidad con la improvisación, alcanza aquí límites punzantes, que causan en el espectador verdadera angustia y que nos lleva en un viaje emotivo hacia una catarsis liberadora no del todo concesiva, pero al menos esperanzadora, y que busca su razón de ser, no en la ilusión de unos sueños irrealizables, sino en la apreciación del sentimiento que nos rodea y que, para los personajes de esta película, es lo único a lo que aferrarse.

El mensaje que Leigh lanza con su nueva obra, cercana a la genialidad de su anterior “Secretos y Mentiras”, es, al igual que en aquélla, tremendamente sensible, satisfactoriamente universal. Es, al fin, un canto a la condición humana y a su carácter de animal social y comunicador, a la familia y al amor como innatos y verdaderos baluartes para las adversidades cotidianas. Pero se percibe en su estilo, pasados los años, un regusto más amargo, una prolongación de lo crepuscular en sus filmes, cierta timidez por dejar paso a los momentos felices. Eso sí, sigue contando con  repartos que hacen de la naturalidad su poderosa arma interpretativa y que, como habituales en la filmografía del director, empiezan a conformarse como uno de los actores más excelsos del cine mundial. Nombres como Timothy Spall, Lesley Manville, Alison Garlan o Ruth Seen se elevan con estas películas y descubren otra cara del mundo del cine. La cara más profesional, más inquietante, pero también menos agradable para el público. Porque “Todo o nada” es una película que deja el ánimo maltrecho, pero la reflexión estimulada. No se centra tanto en su calidad de pieza cinematográfica como en su labor de mensaje vital, y por cumplir esta difícil ambición con brillantes resultados, no hay más que dos palabras para describirla: obra maestra.
 

Mateo Sancho Cardiell
 

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(c) Críticas aportadas por LaButaca.Net en colaboración con Anika Cine Magazine.

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