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Festival de Cine de San Sebastián THE STATION AGENT |
CRITICAS DE CINE(c) Ciberanika.com (c) Eñaut Mateos Gómez (c) LaButaca.net
[volver] Por Mateo Sancho
La propensión del respetable a emocionarse con personajes con alguna tara física o mental ha dado lugar a los más repugnantes telefilmes plagados de tópicos, a películas con ansias (y a veces resultados) de Oscar que se plagan de efectismos para rellenar sus superficiales tipificaciones. Sin embargo, en un retrato magnífico del diferente, en este caso, a un raquítico, “Station agent” se establece en un ritmo pacífico y placentero con resultados mucho más efectivos y reconfortantes.
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Así, la gran virtud de “Station Agent” se encuentra en criticar precisamente esa corrección política que rodea esa aceptación del raro, de deforme, del enano. Más allá de burdos ataques verbales o físicos, la película muestra la humillante compasión que el protagonista levanta allá donde va, la falsa integración que la moralidad lleva consigo hacia estas personas, ya intocables por su tara física, porque nuestra conciencia agradecerá ser objeto de su cariño. Por ello nos gusta Fin, porque rechaza toda la compasión, porque detesta la amabilidad y observa con inteligencia cómo ni su carácter más deplorable aleja esa forzada simpatía. Endurecido y sagaz, acabará creando su círculo de amistades con tres personas con multitud de problemas que les hacen no compadecer, sino mostrar una verdadera admiración hacia su persona. No es una reunión de maltratados por la vida, sino un vínculo entre almas limpias de prejuicios, que bastante tienen con no caer en la autocompasión. Y es en ese retrato de la amistad, en ese canto a la sinceridad más allá de las barreras físicas, donde la película entra y conquista la emoción del espectador sin que apenas pase nada, con diálogos que no portan un mensaje explícito, sino que dibujan la personalidad y la filosofía de aquellos que los pronuncian. Y así, sin darnos cuenta, sin sobresaltos ni accidentes, descubrimos con agrado cómo hemos llegado a identificarnos con cada acción suya, se nos empañan los ojos con la emoción de una madre que perdió a su hijo y trata de rehacer su vida o con la ternura disfrazada de un cubano que vende perritos calientes. Sus vidas corrientes, su amable monotonía es todo lo que el filme necesita para mantener el interés del espectador en una combinación que funciona espléndidamente durante una hora, sufre un bajón cuando tiende hacia el dramatismo, y remonta en un desenlace que, en su simplicidad, respeta el espíritu de la propia película. Y finalmente, en un mensaje casi cristiano, abre una puerta de esperanza al futuro hacia unos niños todavía puros y capaces de asimilar lo que la mentalidad de un pueblo de la América profunda lleva muy consigo en sus ideologías.La habilidad y la sensibilidad de su director para estimular con técnicas minimalistas y relajantes al espectador se ve enriquecida por unos espléndidos trabajos del trío protagonista, formado por Patricia Clarkson, premiada en Sundance junto con el guión, Peter Dinklage, primer aspirante a la Concha de Plata, y Bobby Cannavale. Con su simpatía y su entendimiento profundo de sus personajes, consiguen que la ligereza del filme nos empape inapreciablemente de contenido y consigan, en su independencia, que “Station Agent” resulte, en la tradición de “Las mujeres de verdad tienen curvas” u “Oriente es oriente”, un filme que logra con armas de calidad el gran agrado para el público mayoritario.
Esta sección está elaborada entre La Butaca y Anika Cine Magazine. Esperamos que el año que viene el FESTIVAL de Cine de San Sebastián se rasque un poco el bolsillo y nos conceda las acreditaciones que necesitamos para cubrir el evento con más detalle.FIRMAS:
Eñaut Mateos Gómez (Anika Cine Magazine)
Rubén Corral (La Butaca)
Mateo Sancho Cardiel (La Butaca)